Cuando lanzas tu tienda online, es fácil imaginar ese dulce sonido digital de nuevos pedidos entrando desde rincones insospechados del planeta. Esa sinfonía de ventas no suena sola: necesita visibilidad, y no cualquier visibilidad. Porque si tu catálogo está escondido como un cuadro valioso en una bodega, los pedidos llegarán… algún día. Tal vez. Con suerte.